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Green IT: Una prueba más de que la tecnología aporta a la eficiencia. Parte II.

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Green IT: Una prueba más de que la tecnología aporta a la eficiencia. Parte II.

¿Por qué puede ser rentable invertir en Green IT?

La respuesta a esta pregunta se encuentra, en la mayoría de los casos, en una política de ahorro de gastos presentes y futuros.

Para establecer una cifra redonda desde la cual partir se calcula que la factura eléctrica de un CPD supone el 22% del gasto. Por otro lado, todas las previsiones apuntan a un encarecimiento de los recursos energéticos, lo que nos dibuja un panorama en el que, si no se modifica ninguna variable, el costo de los CPDs pasará a ser una carga económica significativa.

Según diversos estudios, el 42% de los ejecutivos de TI del mundo considera que su empresa no realiza un seguimiento del gasto energético originado por los sistemas tecnológicos, ya que requiere un compromiso por parte de la dirección y una búsqueda de resultados a largo plazo que actualmente no se lleva a cabo.

Pero en un futuro cercano es de prever que términos como el PUE (Power Use Efficiency  o ratio que mide la relación entre la potencia suministrada a un CPD y la que realmente es empleada por los sistemas que lo componen) pasen a ser de manejo habitual para los CIOs. Los responsables de los datacenters de Microsoft hablan ya de objetivos de PUE de 1,125 para 2012, y de arquitecturas de diseño modular que permiten situar CPDs allá donde son más necesarios y eficientes.

Para hacernos una idea, el PUE medio de un CPD hoy en día está en torno a 2.5, es decir, que de cada 2.5 Watios suministrados al CPD, únicamente uno es para el consumo de los ordenadores, mientras que el restante watio y medio se utiliza en cuestiones como refrigeración, conexiones, SAI, etc.

Ya no se trata únicamente de un problema de conciencia medioambiental, sino de una necesidad de las empresas que ven como se dispara su factura energética perdiendo competitividad en el mercado.

Históricamente los CPDs se han diseñado con infraestructuras redundantes orientadas a la obtención de altos niveles de disponibilidad y escalabilidad futura, pero el estado actual de la tecnología ha hecho innecesario este sobredimensionamiento y llega el momento de definir las directrices que van a guiar el crecimiento de los CPDs.

No podemos tampoco dejar de tener en cuenta que, según Gartner, el 70 % de las 100 mayores empresas del mundo necesitarán modernizar sus CPDs en los próximos cinco años por la propia evolución de su negocio.

Además de estos factores debemos de tener en cuenta la labor de los diferentes organismos reguladores, tanto a nivel nacional como supranacional. En este sentido la Unión Europea ya ha publicado un código de conducta de carácter voluntario para concientizar a las empresas de cara a un futuro en el que deberán optimizar la eficiencia energética de sus CPDs, ya que se estima que éstos son responsables del 2% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del mundo. Este código es voluntario, pero al margen de la conveniencia de reducir los costos de la infraestructura tecnológica las empresas deben ir preparándose para una posible regulación de estos parámetros que haría que aquellas que ya hayan tenido en cuenta estos factores gocen de una ventaja competitiva respecto a sus rivales.

Por: Miguel Salcedo Director de la oficina de everis en Medellín

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