Los males de la oficina
Que duele la espalda, el cuello, los brazos y hasta las manos… que la silla es incómoda que no hay tiempo para hacer un alto. Quejas como éstas suman miles, o millones, de lunes a viernes, en los turnos de fines de semana, y desde la mañana hasta la noche. Pero ¿cuánto de eso es objetivo? Y, si lo es, ¿tiene solución?
Todo nuestro organismo se mueve a cada instante. Cada órgano tiene su propia velocidad, su ritmo particular. Fluyen las hormonas, circula la sangre, y las neuronas mandan señales para que entendamos lo que está pasando. Sin duda, el ser humano fue inteligentemente diseñado para estar en movimiento durante el día y reposar durante la noche. Eso, como base simple y pura. Sin embargo, la llamada civilización nos ha ido «encadenando» cada vez más a las sillas. Incluso muchas labores agrícolas se realizan desde el asiento de una máquina. Claro, requieren menos esfuerzo. Pero en términos de salud los resultados no son tan buenos. Y peor aún en el caso
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Los empresarios solo piensan en la produccion al precio que sea, no se tiene en cuenta la salud de los empleados y cuando no dan el mismo rendimiento pa fuera por que el decir es que hay muchos haciendo cola por ese mismo puesto ¿que tal?