Estrategia: una bondad insustituible
¿Por qué es importante tener una estrategia? Sería total y absolutamente válido extender el sentido de la pregunta y plantearnos si es realmente podemos pensar en alguna actividad en cualquier orden de nuestras vidas sin valernos de ella.
¿Acaso podemos pensar en salir de vacaciones sin saber dónde ir? ¿Sin conocer los caminos disponibles para poder llegar a nuestro destino y en qué estado de transitabilidad se encuentran? ¿Obviando qué condiciones encontraremos al llegar? ¿Sin preveer nuestro hospedaje, ni el tipo de ropa, ni los recursos que deberíamos llevar con nosotros?
Obviamente que no, ¿verdad? Exactamente lo mismo sucede con las empresas, y no solamente con las grandes sino absolutamente con cualquier tipo de negocio que se encare y por supuesto, las pymes no son la excepción.
Cuando hablamos de estrategia podemos ver que la gran mayoría de los autores coinciden parcialmente en algunos aspectos de sus definiciones pero, a pesar de ello se pueden percibir dos grandes tendencias.
La primera se orienta a la dinámica o interrelación que la empresa tiene con su entorno (clientes, competidores, proveedores, productos sustitutos, condiciones políticas, económicas, sociales y tecnológicas,), mientras que la segunda utiliza como centro de su definición a la capacidad de las empresas para generar sus objetivos, programas, políticas y de la creatividad para desarrollar nuevas y distintas formas de concretarlos.
Cuestión de apreciación
Lamentablemente, en muchos de los casos, los empresarios de las pymes asocian el concepto de estrategia a la utilización de ciertas herramientas como matrices o grandes estudios de mercadotecnia y por lo tanto suponen que sus negocios no cuentan con los recursos como para aplicarlos.
Por Juan Carlos Valda*
Especial para Latinpyme
Lea este artículo completo en la edición impresa número 59 de la Revista Latinpyme del mes de marzo.



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