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Trabajo decente, mito o realidad

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Trabajo decente, mito o realidad
Trabajo decente, mito o realidad.
En noviembre de 2009 el Ministerio de la Protección Social, la Fundación Apoye y Manpower tuvieron la maravillosa oportunidad de tratar con empresarios de siete ciudades colombianas el tema del trabajo digno y decente, a la luz de las políticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
De acuerdo con este organismo internacional, un trabajo es digno y decente cuando cumple a cabalidad con las garantías de seguridad social, seguridad física,  igualdad de género, remuneración justa y derecho de asociación (sindicato).
Con esas características en mente, Manpower quiso investigar qué pensaban los trabajadores al respecto. Se tomó una muestra de 1.229 personas entre empleados y candidatos, para preguntarles qué entienden por trabajo digno y decente.
La variedad de respuestas fue amplia, dado lo abierto de la pregunta, pero el ejercicio fue muy interesante ya que nos permitió ver que las personas relacionan ese concepto con algunas variables adicionales a las ya oficializadas desde la OIT. (Ver recuadro)
La ética y la moral
Si bien el tema de la remuneración y la seguridad están presentes, la parte moral y la aceptación social son puntos que estuvieron gran preponderancia para la mayoría de los encuestados.
De hecho, de las personas que respondieron la pregunta, 723 enfocaron su respuesta en la moral, la ética y los valores; 260 en lo legal y la remuneración; 77 en la estabilidad; 60 en las buenas condiciones (sin especificar cuáles consideran como tales); 58 en el gusto por lo que se hace; 31 en el buen trato; 10 en la calidad de vida y 10 en el amor.
Tenemos entonces que el trabajo digno y decente reúne condiciones legales, sociales y axiológicas. Las personas buscan con él no solamente el sustento, sino el status -entendido como aceptación y respeto social- y la autoconfianza de saberse útil, productivo y responsable por sí mismas y por los suyos, logrando una buena parte de su realización personal.
Más allá  de un salario
En esa medida, dar trabajo no es únicamente asegurar un cumplimiento de metas comerciales o de pedidos satisfechos. Es “hacer patria” a través de posibilitar, desde nuestra labor como empresarios, que las personas responsables sean mejores, más seguras, que tengan oportunidades de superación personal y progreso socioeconómico.
Crear un puesto de trabajo es una satisfacción incomparable para todo aquel que tiene el privilegio de dirigir los destinos de una organización, sin importar cuán pequeña o grande sea ésta. Pero ese puesto debe ser digno y decente, cumpliendo con las formalidades de ley y los parámetros de dignidad humana, para ser realmente una contribución a la economía y la sociedad.
Por Rosalba Montoya Pereira. CEO Manpower en Colombia
Lea este artículo completo en la edición no 58 de la Revista Latinpyme impresa.

En noviembre de 2009 el Ministerio de la Proyección Social, la Fundación Apoye y Manpower tuvieron la maravillosa oportunidad de tratar con empresarios de siete ciudades colombianas el tema del trabajo digno y decente, a la luz de las políticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De acuerdo con este organismo internacional, un trabajo es digno y decente cuando cumple a cabalidad con las garantías de seguridad social, seguridad física,  igualdad de género, remuneración justa y derecho de asociación (sindicato).

Con esas características en mente, Manpower quiso investigar qué pensaban los trabajadores al respecto. Se tomó una muestra de 1.229 personas entre empleados y candidatos, para preguntarles qué entienden por trabajo digno y decente.

La variedad de respuestas fue amplia, dado lo abierto de la pregunta, pero el ejercicio fue muy interesante ya que nos permitió ver que las personas relacionan ese concepto con algunas variables adicionales a las ya oficializadas desde la OIT. (Ver recuadro)

La ética y la moral

Si bien el tema de la remuneración y la seguridad están presentes, la parte moral y la aceptación social son puntos que estuvieron gran preponderancia para la mayoría de los encuestados.

De hecho, de las personas que respondieron la pregunta, 723 enfocaron su respuesta en la moral, la ética y los valores; 260 en lo legal y la remuneración; 77 en la estabilidad; 60 en las buenas condiciones (sin especificar cuáles consideran como tales); 58 en el gusto por lo que se hace; 31 en el buen trato; 10 en la calidad de vida y 10 en el amor.

Tenemos entonces que el trabajo digno y decente reúne condiciones legales, sociales y axiológicas. Las personas buscan con él no solamente el sustento, sino el status -entendido como aceptación y respeto social- y la autoconfianza de saberse útil, productivo y responsable por sí mismas y por los suyos, logrando una buena parte de su realización personal.

Más allá  de un salario

En esa medida, dar trabajo no es únicamente asegurar un cumplimiento de metas comerciales o de pedidos satisfechos. Es “hacer patria” a través de posibilitar, desde nuestra labor como empresarios, que las personas responsables sean mejores, más seguras, que tengan oportunidades de superación personal y progreso socioeconómico.

Lea este artículo completo en la edición no 58 de la Revista Latinpyme impresa.

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