Negocios
La deuda no es mala sino su abuso
En general el tema del crédito a micro, pequeñas y medianas empresas ha adquirido una importancia y un estatus especial dentro del mercado financiero nacional, logrando interesar a diferentes actores.
La conformación de una estructura adecuada de capital constituye una condición necesaria, más no suficiente, para garantizar la supervivencia de una empresa en el largo plazo. Los resultados de la teoría financiera muestran la relación que existe entre el valor de una empresa y su estructura operativa y de capital, el costo promedio ponderado de capital, el riesgo operacional y el riesgo financiero.
Así mismo, en la mayoría de los cursos de finanzas corporativas se enfatiza la utilización adecuada de la deuda como uno de los generadores de valor más importantes de la empresa, como consecuencia de las ventajas tributarias que tienen los gastos financieros (“escudo fiscal”), frente a la utilización del patrimonio.
Sin embargo, en la mayoría de investigaciones realizadas al respecto, se han notado dos aspectos: primero, que el empresario colombiano es renuente a la utilización de la deuda; y, segundo, que le da poca importancia a la configuración de una estructura óptima de capital y, por lo tanto, a trabajar con un costo promedio ponderado de capital mínimo, que maximice el valor de mercado de la empresa.
Temor a la deuda
En general hay un temor a la utilización de la deuda y se considera que la misma debe ser una fuente transitoria y ojalá de corto plazo, contrario a lo que indican las finanzas corporativas. A esta situación no han escapado las pymes, que hacen una baja utilización de la deuda financiera, con una concentración principalmente en el corto plazo.
Ineficiencias de esta naturaleza son comunes en Colombia, independientemente del tamaño de la empresa. La duda está en saber si la competencia -cada vez mayor-, va a permitir trasladar esas ineficiencias al usuario final, o deberán ser cubiertas contra su propio estado de resultados.
Un crecimiento financiado basado en recursos patrimoniales y proveedores puede conducir a sacrificar oportunidades de negocios. La deuda no es mala, lo que es malo es el abuso de la misma y su utilización indiscriminada fuera de consideraciones de una estructura adecuada de capital, que balancee las ventajas de su utilización, relacionadas con el “escudo fiscal”; frente a las desventajas derivadas del mayor “stress financiero” al que se enfrenta la empresa.
Por María Lorena Gutiérrez Botero*
Lea este artículo completo en la edición no 58 de la Revista Latinpyme impresa.
En general el tema del crédito a micro, pequeñas y medianas empresas ha adquirido una importancia y un estatus especial dentro del mercado financiero nacional, logrando interesar a diferentes actores.
La conformación de una estructura adecuada de capital constituye una condición necesaria, más no suficiente, para garantizar la supervivencia de una empresa en el largo plazo. Los resultados de la teoría financiera muestran la relación que existe entre el valor de una empresa y su estructura operativa y de capital, el costo promedio ponderado de capital, el riesgo operacional y el riesgo financiero.
Así mismo, en la mayoría de los cursos de finanzas corporativas se enfatiza la utilización adecuada de la deuda como uno de los generadores de valor más importantes de la empresa, como consecuencia de las ventajas tributarias que tienen los gastos financieros (“escudo fiscal”), frente a la utilización del patrimonio.
Sin embargo, en la mayoría de investigaciones realizadas al respecto, se han notado dos aspectos: primero, que el empresario colombiano es renuente a la utilización de la deuda; y, segundo, que le da poca importancia a la configuración de una estructura óptima de capital y, por lo tanto, a trabajar con un costo promedio ponderado de capital mínimo, que maximice el valor de mercado de la empresa.
Temor a la deuda
En general hay un temor a la utilización de la deuda y se considera que la misma debe ser una fuente transitoria y ojalá de corto plazo, contrario a lo que indican las finanzas corporativas. A esta situación no han escapado las pymes, que hacen una baja utilización de la deuda financiera, con una concentración principalmente en el corto plazo.
Ineficiencias de esta naturaleza son comunes en Colombia, independientemente del tamaño de la empresa. La duda está en saber si la competencia -cada vez mayor-, va a permitir trasladar esas ineficiencias al usuario final, o deberán ser cubiertas contra su propio estado de resultados.
Lea este artículo completo en la edición no 58 de la Revista Latinpyme impresa.