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Emprendimiento tras las rejas, una opción para liberar el alma

 

Julio 24, 2017
Emprendimiento tras las rejas, una opción para liberar el alma

La población carcelaria de Colombia supera las 115.000 personas en 136 cárceles; aunque pagar una pena en prisión puede resultar tortuoso, el trabajo y la creación de productos propios desde la reclusión funciona como eje fundamental para darle un nuevo significado a estos procesos de regeneración.

En la sede principal del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), en Bogotá, existe una vitrina que llama mucho la atención en toda la entrada del edificio. Se trata de una serie de trabajos artesanales, textiles, hamacas, tallados y otra gran variedad de cosas que son fabricadas por los presos del país en un intento por aligerar su pena y generar ingresos para sí mismos y sus familias.

Los productos que se exhiben en la mencionada vitrina son apenas una pequeña muestra del espíritu emprendedor que se mueve en los penales y que opera como una terapia de reintegración al mismo tiempo.

Dentro de una cárcel en Colombia existen varios ejercicios y modalidades que fomentan la creación de empresa.

La evidencia más común de emprendimiento en las reclusiones colombianas se da por cuenta propia de los internos, quienes tienen permitido ingresar los materiales necesarios para sus trabajos a cambio de pagar un 10 % del costo de la materia prima y así pueden desarrollar productos que luego son comercializados individualmente en las sedes del INPEC y en las ferias en que el Instituto participa con la marca ‘Libera’, diseñada para identificar todo lo que se produce en las prisiones.

La marca ‘Libera’ es quizás uno de los mecanismos que más apoyan el emprendimiento en los internos tal y como resalta Maryori Quiñonez, quien hace parte de la Subdirección de Desarrollo de Actividades Productivas del INPEC; fue registrada en 2011 y ha facturado más de 30 millones de pesos en ventas de productos fabricados por personas que están tras las rejas, una cifra no muy alta pero con mucho impacto social y económico para los centros carcelarios y para quienes están en proceso de recuperación.

Además de la marca ‘Libera’, la población carcelaria del país cuenta con otras herramientas que promueven el emprendimiento desde la reclusión. A nivel nacional, por ejemplo, las penitenciarías cuentan con talleres que producen diversos artículos según las posibilidades y sirven como un laboratorio de emprendimiento para las personas que están privadas de su libertad; de igual manera, más de 1.200 reclusos participan en la producción

de artículos para grandes compañías, sirviendo como maquila y conociendo así un poco más de los procesos industriales desde la misma prisión; por otra parte, también es importante resaltar la labor de fundaciones como Teatro Interno, que es dirigida por la actriz Johana Bahamón y busca generar nuevos espacios para la población carcelaria, atendiendo la creación de empresa como una opción.

 

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