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Gerencia

No se resista al cambio

 

Septiembre 18, 2014
 No se resista al cambio

Cada día las empresas impulsan nuevos enfoques en su dirección y organización, debido a la compleja globalización y entorno competitivo en el que se desenvuelven. Algunos dirigentes empresariales son resistentes al cambio, otros prefieren ir de la mano de este y responder a todo lo que ocurre a su alrededor y lo que impone el mundo de los negocios.

Para los especialistas en gerencia de las Pyme, la nueva estrategia corporativa exige que los líderes empresariales cambien su visión del mundo y se replanteen nuevos esquemas en la toma de decisiones. Algunos empresarios temen que su organización pase de un estado a otro. Sin embargo, todo proceso de cambio será positivo siempre y cuando beneficie a los dirigentes, trabajadores y clientes de la empresa. Los cambios se dan cada vez más rápidos, y se pueden llevar a cabo en diferentes áreas: negocio, tecnologías utilizadas, actitudes, administración, políticas, procesos y organización, entre otras.

Cuando la empresa cuenta con equipos de trabajo comprometidos con los procesos de cambio, estos traerán beneficios efectivos; pero se hace necesario que todos estén alineados a una misma estrategia, a la misión y visión de la empresa. Es muy probable que en el camino surjan algunos inconvenientes, pero los gerentes Pyme deben estar preparados para asumir y solventar los riesgos.
Para que los procesos de cambio sean exitosos, lo más importante es contar con un recurso humano dispuesto y comprometido con los procesos. Los actores involucrados deben colaborar entre sí y poner mucho de su esfuerzo, motivación, preparación y satisfacción en todo lo que hacen. Es muy importante que el líder de la empresa sienta confianza en su equipo y los estimule a enfrentar los cambios de forma positiva para que se conviertan en oportunidades de ser mejores. La desconfianza solo traerá desmotivación y enfrentamientos en el equipo.
El proceso de cambio no puede ser autoritario ni acelerado, sino todo lo contrario. Los directivos deben cuidar de que el ambiente de trabajo durante esta fase cambiante sea tranquilo y flexible, con la meta de que todos puedan avanzar sin presión. Se vuelve nocivo cuando los trabajadores sienten amenazada su estabilidad y la resistencia se hace evidente. La necesidad del cambio debe ser aceptada y asimilada por los principales directivos, pero también por el resto del personal.
Para hacer efectivo el cambio, la empresa debe cumplir con tres fases. La primera es que los directivos cuestionen la situación de la compañía; preguntarse si es necesario un cambio, en qué áreas o si es en todos los aspectos. Con los cambios visualizados, se deben fijar y diseñar las metas a cumplir.
En segundo lugar, se debe enfrentar el proceso del cambio. Aclarar el panorama organizacional, reforzar las responsabilidades y tareas de las personas involucradas, crear las estructuras necesarias, desarrollar y diseñar nuevos sistemas, así como empezar a impulsar nuevas actitudes, prácticas y formas de trabajo.
La tercera fase es cuando la empresa se da cuenta que una vez producido el cambio al interior de la empresa, el entorno ha seguido actualizándose con nuevos avances tecnológicos y formas de hacer negocio, por lo que cambiar se convierte en un proceso cíclico y hay que estar con la mente abierta para volver a empezar.

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