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Gerencia

¿Quién supervisa a sus trabajadores?

 

Julio 18, 2014

En todos los niveles de la administración existe la figura del supervisor, que se aplica a las personas que dirigen las actividades de otros. El supervisor es un roll clave dentro de cualquier organización. La calidad del trabajo, el rendimiento, la moral y el desarrollo de buenas actitudes por parte de los trabajadores dependen de él.

Son labores imprescindibles del supervisor dirigir y evaluar el trabajo de los funcionarios bajo su verificación, a quienes debe conocer uno a uno. Pero no son las únicas, pues las funciones del supervisor son claves dentro de las Pyme y en cualquier empresa.

El supervisor moderno ha dejado de ser un simple capataz, y debe ser el líder nato del grupo para convertirse en un especialista del comportamiento humano en lo que concierne a la práctica de la habilidad administrativa y de los aspectos técnicos de su cargo.

Los expertos en gerencia distinguen básicamente tres tipos de supervisor:

Estilo Autocrático: son individuos que sin consultar con nadie, determinan qué se debe hacer, cómo y cuándo en forma categórica. Se caracterizan por una personalidad exagerada en las líneas de toma de decisiones. Canalizan su agresividad y la dirigen hacia objetivos constructivos.

Estilo Democrático: es el supervisor que permite que los trabajadores participen en el análisis del problema y su solución. Anima a sus hombres para que participen en la decisión. Es directo y objetivo en sus comentarios y comprueba si el trabajo había sido realizado, felicitando a quien lo merezca.

Estilo Liberal: no ejerce control del problema, prefieren que sus hombres hagan lo que consideran conveniente y deja que las cosas sigan su propio camino. Este estilo solamente da resultado con aquellos individuos que verdaderamente conocen su trabajo y son estables en su desempeño y no pierden el control cuando tropiezan con situaciones de emergencia.

Diez reglas básicas para tener en cuenta en la labor de supervisor:

  1. Analizar y programar el uso del tiempo, ya que este es su más precioso recurso y además es irrecuperable.
  2. Respetar la dignidad de las personas es la clave de las relaciones humanas. Es básico otorgar un trato ecuánime, considerado y respetuoso a todos sus colaboradores.
  3. Lograr siempre un justo equilibrio entre los derechos e intereses de los colaboradores, de la empresa y los de sus propietarios.
  4. Mantener una honrada posición entre el presente y el futuro en cuanto al objetivo de obtener beneficios crecientes. Es decir no sacrificar el porvenir de la empresa para mostrar utilidades espectaculares en un periodo.
  5. No concentrar funciones y asumir el riesgo de delegar. Así el supervisor desarrollará el potencial latente de los colaboradores y podrá dedicar más tiempo al trabajo específico de dirección.
  6. Convertirse en un maestro en seleccionar, promover, estimular y educar a sus colaboradores. No es posible el desarrollo de una empresa sin el desarrollo de sus recursos humanos.
  7. Estar a la vanguardia en la permanente adquisición de conocimientos.
  8. Soñar un poco pero jamás dejar de ser realista. Cuando piense en el desarrollo de nuevas líneas de negocio, no desperdicie lo cierto por andar detrás lo incierto.
  9. No violar los principios éticos ni aun en beneficio de la empresa.
  10. No caer en la unidimensionalidad. Todo no ha de ser negocios y el supervisor también debe enriquecer su vida en el amor y el afecto a su cónyuge, sus amistades, sus hijos, la humanidad, la naturaleza, y en la atención y el entusiasmo por otros valores humanos.
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