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Normas contables globales: ¿el ‘demonio’ de las pyme?

 

Junio 27, 2014
Normas contables globales: ¿el ‘demonio’ de las pyme?

Si usted es un empresario pyme debería estar bastante sofocado en este momento. La razón es sencilla y requiere estar al tanto de lo que algunos organismos internacionales decidan: la globalización de las normas contables. Las grandes corporaciones, quizás ya no tengan mayores inquietudes, pero las pequeñas y medianas empresas siguen siendo artesanales en este sentido y manejan sus números con holgura.

Lo cierto es que en el mundo se está discutiendo si las pyme deben ser cobijadas por las normas contables globales, incluyendo los mismos parámetros de las grandes corporaciones. Hay quienes dicen que el estándar garantiza la seguridad en la información y otros consideran que hay que tener en cuenta una serie de variables, entre ellas, que no todas las empresas son iguales.

En los últimos años hay una tendencia a adoptar Normas Internacionales Contables (NIC), y eso parece irreversible, según se desprende de varias consultas hechas por Universia. Las razones abundan:

Muchos analistas piensan que la contabilidad debe tender, cada vez más, hacia normas claras y precisas. Sobre todo en un mundo globalizado.

El lenguaje de los estados contables unificados permite ser comprendido por cualquier empresa de cualquier país.

El proceso de internacionalización de normas contables resulta muy importante a la luz de la globalización de los negocios, dándole la oportunidad a la información de encontrarse estandarizada y con la posibilidad de ser analizada con los mismos parámetros desde cualquier lugar del mundo, permitir a los interesados en los estados financieros poder compararlo con otros y obtener mayor confianza a la hora de tomar decisiones estratégicas.

Entre las virtudes de las NIC, “la más importante es la comparabilidad de la información entre distintas empresas de una misma industria, sin importar el país en que se encuentre, afirma el experto Marcote.

De esta manera, agrega, se fomenta la libre circulación en los mercados de capitales. Sin embargo, es esencial que dicho cuerpo normativo sea lo suficientemente amplio como para permitir el reconocimiento de realidades locales específicas, sin la cual se convertiría en un conjunto de reglas rígidas no aplicables.

 

¿Y las pyme qué?

Según el auditor Jorge Voss, “el ISAR (Grupo de Trabajo Intergubernamental de Expertos en Normas Internacionales de Contabilidad y Presentación de Informes de las Naciones Unidas) llevó a cabo una investigación recientemente y llegó a la conclusión de que deben existir normas diferenciadas para grandes, medianas y pequeñas empresas. El problema es que el ISAR no diferencia entre empresas pequeñas de distintos países y yo pienso que no es lo mismo una pyme de Europa que otra de Latinoamérica”, dice, según el trabajo de Universia.

La hipótesis de Voss, profesor titular de la carrera de auditoría de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), es que no es conveniente armar normas únicas sino que debe haber “normas globales para empresas globales, con la diferenciación de grandes y empresas pyme; y también normas locales para empresas locales, con la diferenciación entre grandes y pyme. El lenguaje tiene que ser adecuado para cada lugar. Por ejemplo, una pyme española que compite con otra pyme del mercado europeo es muy diferente a una pyme argentina que compite sólo en el ámbito local”.

Latinoamérica es la región donde parece más difícil poder aplicar las NIC, porque la mayoría de las empresas son pymes (pequeñas y medianas), lo que exige prestar mayor atención a las ventajas y desventajas que les puede generar un régimen contable a la medida de grandes corporaciones, explica, según la red de universidades Universia.

Al respecto, Voss señala que “teniendo en cuenta que más del 50% de los empleados pyme trabaja en negro, que algunas empresas no registran toda su información contable, entre otros aspectos, imponer procedimientos contables complejos es un grave error. Exigirle a nuestras pyme normas contables que difieren de la práctica contable generalizada y obligarlas a incurrir en mayores costos administrativos afecta a la competitividad de las mismas”.

Respecto a los costos, el auditor Marcote coincide en que “las mayores exigencias en cuanto a la precisión de la información contable implican la necesidad de mejorar los circuitos administrativos y los niveles del personal, establecer hitos de control más rigurosos y sistemas de información más desarrollados. Todo eso conduce necesariamente a mayores costos, según la red Universia.

Sobre este tema no se ha dicho la última palabra, de modo que lo mejor es estar al tanto. Lo cierto es que en Colombia estudian aplicar normas internacionales para grandes empresas y para que las aplique todo tipo de compañías, a la manera de Estados Unidos.

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