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Cinco lecciones de liderazgo que deja hasta ahora el Mundial

 

Junio 27, 2014
Cinco lecciones de liderazgo que deja hasta ahora el Mundial

Esta fase del Mundial Brasil 2014 ya ha dejado enseñanzas para aplicarlas al frenético y competitivo mundo de los negocios, donde la globalización ha puesto en escena nuevos mercados –los cuales ya no son cautivos-, cuando la tecnología desborda las fronteras convirtiendo muchas restricciones en inútiles, y cuando las creencias y probabilidades son superadas por realidades inesperadas.

En Brasil dos de los grandes finalistas se fueron sin probar el anhelado segundo paso: España e Inglaterra. Aunque los negocios no son un juego, tienen muchas similitudes en amplios ámbitos como la estrategia, las tácticas, el análisis, la cultura y hasta el clima.

Ya lo había dicho Jorge Valdano, quien fue campeón Mundial con Argentina y quien se ha dedicado a estudiar las similitudes entre el deporte y el mundo de los negocios: el éxito puede ser efímero si no se construye todos los días. Y algunas selecciones llegaron a Brasil creyendo que ya estaban en los Octavos y lo que sucedió es que les tocó armar maletas para el retorno rápido.

En su libro “Los 11 Poderes del Líder, el fútbol como escuela de vida”, Valdano reitera que una persona debe reunir los siguientes atributos: credibilidad, esperanza, pasión, estilo, palabra, curiosidad, humildad, talento, vestuario, simplicidad y éxito. Y aunque podrán faltar algunos, estos son suficientes para evitar frustraciones tempranas.

¿Cuáles son esas lecciones que se pueden extraer de lo sucedido hasta ahora en el Mundial de Brasil?

No basta el poder económico. España tiene la nómina más costosa de todas las selecciones participantes. Está aforada en 920 millones de dólares y trajo las figuras más espectaculares del fútbol mundial, pero fue la primera en despedirse. Su trabajo en equipo fue discreto, predecible para los contrarios. “Del Bosque no ha sabido dar con la tecla, esa que exigía la ausencia de algunos jugadores y la llegada de otros nuevos”, escribió el enviado especial a Brasil, José Félix Díaz. En muchas empresas sucede lo mismo: millonarios salarios, con bonificaciones extravagantes, y sin embargo, resultados pobres. Y sino, vale echarle una mirada a la quiebra de empresas en Estados Unidos durante la crisis hipotecaria.

La pasión y la sencillez es un gran activo. La selección de Costa Rica es, quizás, la más ‘pobre’ de las que hicieron tránsito a la segunda fase, que de por sí, es un gran logro. Pero el técnico José Luis Pinto, le ha inyectado pasión a sus jugadores y, aunque no goza de grandes figuras, tiene coherencia en su funcionamiento, conocimiento exacto de sus competidores (llevo 20 años estudiando a Italia, dijo Pinto), un compromiso enorme de desempeñar un buen papel y sed de triunfo en cada uno de sus integrantes. Ha realizado un trabajo intenso, pero simple. Y de aquí en adelante cualquier resultado es ganancia.

Seriedad, disciplina y respeto. El talento es fundamental, pero no es suficiente. El éxito que ha logrado Pékerman con la Selección Colombia –al clasificarla y pasarla a la segunda fase del Mundial-, lo demuestra. Lejos está el técnico de alinear jugadores por complacer a directivos y negociantes de futbolistas como sucedía en el pasado cuando todo un país se ilusionó y los fracasos vinieron mucho antes de lo previsto. Pékerman no anda buscando protagonismo mediático alguno y si algo rescatan los jugadores es el profundo respeto de él y de su equipo de trabajo en los entrenamientos, las concentraciones, el vestuario y en el campo de juego. Se reconocen los resultados y se hace caer en cuenta de los errores, pero de una forma cortés. Cada jugador va al campo de juego porque obedece a una estrategia o a una táctica y no por amiguismo.

Muchas estrellas juntas son un riesgo. Es bueno reunir talentos, pero cada uno de ellos debe cumplir una función estratégica dentro de la organización, evitando que cada uno trate de brillar más que el otro. Eso desdice del trabajo en equipo y genera resquemores que se reflejan en el resultado final. La crónica especializada de España atribuye parte del fracaso de “La Roja” a la división interna que existía entre algunos miembros de la selección. Los equipos, cuando se van a conformar, -dice Valdano-, tienen que tener una mezcla exacta de atributos. Puede existir un buen arquero para enfrentar a jugadores altos, pero no para otro tipo de promedios. Y esa visión hay que tenerla clara y advertirla.

Lectura y credibilidad. Un buen técnico, como un buen ejecutivo, sabe leer al contrincante y al mercado. Y sus mensajes al equipo generan certidumbre porque el equipo tiene confianza en sus conocimientos y en su capacidad de trabajo. Aunque Argentina pasó a la segunda fase –luego de vencer con muchas limitaciones a Irán (el más débil de todos), los especialistas y varios jugadores no creen acertadas los planteamientos de Sabella. Con Irán no supo, dice los especialistas, leer el partido y finalmente la clasificación la salvó Messi, que tampoco anduvo bien en el partido, entre otras cosas porque no tenía el jugador ideal a su lado.

 

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