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Empresa

Los paradigmas de la cadena de valor

 

Diciembre 27, 2010

Los paradigmas, esas ideas que hacen que las empresas den por cierto las cosas y respondan a los estímulos del macro entorno de acuerdo a lecciones aprendidas hace mucho tiempo. Esto sucede también con la logística, por lo tanto esta es una invitación a desaprender y crear un conocimiento propio, a encontrar nuestras propias respuestas, a reevaluar la manera tradicional de enfrentar el mundo empresarial que nos rodea.

Tener en cuenta estos cambios y hacerlos parte del desarrollo natural de las compañías es una opción que cada empresa tendrá que estudiar. No obstante, no llegar a tiempo o hacerlo tarde, significará mucho trabajo en el futuro e inversiones más importantes por la velocidad que implicará su implementación, para alcanzar a aquellas empresas que tomaron la decisión a tiempo.

Paradigma No 1: la Sostenibilidad no es Rentableè Muchas empresas piensan que la sostenibilidad es solo una moda y se sienten satisfechas porque al ver sus balances actuales, los números son siempre positivos. Sin embargo, deben empezar a buscar estrategias que generen valor para sus empleados, la comunidad en donde desarrolla sus operaciones, sus socios de negocios, sus clientes finales y, por supuesto, sus accionistas. Cuando una organización logra generar valor para los grupos con que interactúa, se dice que es una organización sostenible.

Paradigma No. 2: la Logística no Genera Rentabilidadè durante muchos años la logística no fue parte de la estructura organizacional de las empresas y por lo tanto las funciones relacionadas con la misma dependían de diversas áreas, entre ellas la financiera o la comercial.  Hoy en día, los profesionales de la logística han logrado establecer áreas que bajo diversos nombres, como operaciones, logística y Supply Chain Management, entre otros, agrupan actividades que se clasifican dentro de esta disciplina.  No obstante, en casi la totalidad de las compañías la gestión completa de estos flujos, desde la adquisición de materias primas hasta la entrega del producto al cliente, no se encuentra consolidada bajo estas áreas.

Paradigma No. 3: Hay que Implementar Mejores Prácticasè Permanentemente se promueve la implementación de mejores prácticas que son utilizadas por íconos de la eficiencia logística como Wal Mart, Zara, Dell y Toyota.

Sin embargo, pocas veces nos hemos detenido a analizar si la implementación de estas prácticas es pertinente y genera los mismos beneficios en una realidad como la colombiana, en donde es diferente el ritmo de desarrollo de la infraestructura, la tecnología y el poder económico de las empresas. Si bien las mejores prácticas son un referente necesario, es indispensable que las empresas hagan un análisis concienzudo antes de adoptarlas.

Paradigma No. 4: Los Mercados Interesantes son los de Alto Poder Adquisitivoè Durante mucho tiempo las empresas se centraron en desarrollar productos y servicios para economías maduras. Sin embargo, hoy en día el dinero no está donde tradicionalmente se ha encontrado: hay mercados de gran tamaño y crecimiento que cuentan con un gran atractivo económico y que no han sido profundamente explorados por constituir un reto logístico, al requerir cadenas de suministro que permitan el flujo rentable de producto de bajo costo.  China, India y varios países suramericanos son ejemplos de ello.

Paradigma No. 5: La Colaboración entre Empresas no es más que una Bonita Filosofía è La colaboración es un término difícil de entender en el medio competido de los negocios y aún más, de implementar y convertirlo en parte de los principios de trabajo diario de las compañías. Colaborar significa acordar entre los socios de negocios la mejor manera para administrar las funciones de la cadena de suministro, de tal manera que todos se vean beneficiados con mayores ingresos y rentabilidad, gracias a la mejor atención de las expectativas del cliente o consumidor final.

Paradigma No. 6: Lo Importante es Facturar, sin Importar cuáles son las Necesidades del Clienteè Es común que a final de mes se dispare la facturación en un último esfuerzo de la fuerza de ventas por cumplir con su número. Sin embargo, muchas veces esto responde a un esquema push en donde no necesariamente se están cubriendo las necesidades de los clientes, sin tener en cuenta los traumatismos que esto ocasiona a las otras áreas de la organización y a los otros actores de la cadena.

En este escenario, la planeación de la demanda cobra un papel protagónico en las compañías y debe ser manejada como una función de carácter transversal.  Todas las empresas deberán migrar aceleradamente a desarrollar una cultura de planeación de demanda que permita hacer el ejercicio con la directa participación de diferentes procesos de la organización y lo más importante, entre organizaciones.

Paradigma No. 7: Dios Proveeráè Eventos adversos, como terremotos, incendios o actos terroristas están más allá de la planeación de demanda. Prever este tipo de incidentes no es posible, por lo que el camino frente a los mismos implica trabajar para que la compañía esté eficientemente cubierta frente a este tipo de eventualidades desarrollando habilidades que le permitan reaccionar muy rápidamente cuando las mismas se presenten.  Básicamente lo que se busca es contar con una empresa con capacidad de resiliencia.

Esta capacidad implica más allá de manejar el riesgo, contar con habilidades de gestionarlo mejor que los competidores, lo que se relaciona con la velocidad de reacción que tiene una compañía para lograr recuperarse alcanzando los niveles de desempeño con los que contaba antes del evento adverso; pero lograrlo implica pensar a largo plazo, protegerse de situaciones que posiblemente nunca sucederán y olvidarse del famoso dicho “Dios proveerá”.

Paradigma No. 8: la Capacitación del Personal es un Gasto del Cual se Puede Prescindirè Para lograr el nivel de competitividad necesario para desempeñarnos eficientemente como país en un mercado globalizado, es necesaria una transformación productiva. Una de las bases de esta transformación es la educación y el desarrollo de destrezas laborales.

Dada la creciente importancia que ha demostrado tener la logística en un esquema de competitividad, el país se enfrenta entonces a la necesidad de formar profesionales altamente especializados en los cuales la apertura al cambio, la innovación y el pensamiento estratégico sea un común denominador. Para que esto suceda, deben producirse profundos cambios en múltiples niveles: las empresas deben dejar de ver la formación de su talento humano como un gasto y empezar a considerarla una inversión estratégica; la distancia entre la academia y el sector productivo debe reducirse.

Por: María del Mar Hermida

Consultora LOGyCA

mhermida@logyca.org

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