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Emprendedores

No hay buenas ni malas ideas

 

Diciembre 20, 2010

El emprendimiento corresponde a una convicción y a una actitud personal que lleva al empresario a la persistencia y a los logros superiores de todo negocio, según afirman expertos de la Universidad Nacional de Colombia

Hay muchas motivaciones para iniciar un nuevo negocio, pero solo quien tiene la convicción de emprender logra sus iniciativas, asegura Camilo Andrés Santana de la Facultad de Ciencias Económicas de la UN de Colombia.

La advertencia de Santana, coordinador de la Unidad de Emprendimiento, se hizo al evaluar las condiciones en que muchos colombianos echan mano de algún tipo de negocio ante las premuras del desempleo. Pero, precisamente, esa decisión fijada así, puede ser el principio del fracaso.

A juicio de Santana, “si se hace como una alternativa de desvare, es mejor que no se lleve adelante el proceso, porque lo más posible es que se quede a medias cuando la persona consigue empleo”. “Ser emprendedor es una decisión de vida”, agregó.

Cualquier idea pero clara

Para Santana, también investigador en Pymes del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la UN, después de tomada la decisión de convertirse en empresario, la mayoría de las personas tienen una idea –ya sea clara o no– de cuál sería el negocio. Aunque no tener una idea clara de negocio no necesariamente es un problema, sin embargo, es muy bueno contar con ella, porque permite enfocarse rápidamente.

No hay buenas o malas ideas, existen casos donde se conoce del negocio o sencillamente se está dispuesto a aprender. “Es indispensable que haya actitud y decisión de hacer las cosas, realmente es lo único que se requiere”, explicó Santana, a la vez que apuntó que la mayoría de los negocios “surgen como malos”, porque siempre hay que montar un modelo gerencial detrás y ponerlos a punto para que puedan funcionar, lo que toma tiempo.

Otro punto es sacar adelante el negocio rompiendo esquemas mentales, incluyendo los del propio emprendedor. Según Santana, la intención siempre debe ser la de sacar adelante el negocio “con la mente abierta a otras propuestas diferentes a las suyas y sin poner peros o cortapisas. No se trata de ‘comer entero’, pero de otra forma sería solamente hacer su voluntad y eso muy pocas veces funciona en el mercado”.

El que sabe, sabe

Luego sigue rodearse de personas expertas de cada tema, empezando por aquellas que pueden generar mayor confianza: familiares, amigos y compañeros. “Es clave saber quién sabe de cada cosa, quién es adecuado para cada labor y, además, quién es digno de confianza”, añadió el investigador del CID.

Dentro del funcionamiento empresarial una de las primeras acciones debe ser la elaboración de un organigrama, donde quede claro quién le reporta a quién, cuáles son sus funciones y que responsabilidades tiene, lo cual permite establecer los perfiles de las personas con las que se trabajará en el negocio.

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